Una de las dudas más comunes en la maternidad es si estamos “malacostumbrando” a nuestros bebés cuando duermen acompañados o en brazos, especialmente si se quedan dormidos porteados.
¿Se acostumbran a dormir así? ¿Generamos una dependencia? ¿O simplemente estamos respondiendo a una necesidad básica, como alimentarlos o mudarlos?
En este artículo, junto a Pamela Labatut, psicóloga y asesora de sueño infantil, resolvemos estas preguntas y profundizamos en la relación entre el porteo ergonómico y el sueño del bebé, desde una mirada basada en evidencia y con mucho respeto por los ritmos de cada familia.
¿Dormir es algo que se enseña?
No exactamente. Dormir no es una habilidad que se entrena, sino un proceso fisiológico. Está profundamente influido por el entorno, el desarrollo neurológico, las emociones, y la sensación de seguridad.
Incluso muchos adultos hoy no logran descansar bien. Dormimos menos de lo que necesitamos, o sin calidad. Porque dormir bien requiere soltar el control, sentirse seguro y poder entregarse al descanso. Algo que, en esta sociedad tan demandante y acelerada, cuesta mucho.
Y si eso nos pasa como adultos… ¿qué pasa con los bebés?
El sueño del recién nacido: una necesidad de contención
Los recién nacidos no llegan al mundo sabiendo dormir solos, porque su sistema nervioso aún es inmaduro. Necesitan de la regulación externa para poder conciliar el sueño, mantenerlo y lograr un descanso profundo.
El cuerpo del adulto es el lugar más seguro para un bebé. Su calor, su olor, su latido… todo transmite calma. Y es esa calma la que permite que el bebé baje la alerta y se entregue al sueño.
En otras palabras: dormir acompañados no es una “maña”. Es parte de la biología del desarrollo.
Porteo y sueño: ¿por qué mi bebé se duerme apenas lo pongo en el portabebé?
El porteo recrea el ambiente perfecto para inducir el sueño, sobre todo en los primeros meses de vida. ¿Por qué?
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Proporciona contacto físico constante.
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Genera un movimiento rítmico y envolvente.
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El bebé escucha el latido del corazón del adulto, que le resulta familiar.
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Lo mantiene en una postura fisiológica segura y contenida.
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Ayuda a regular su temperatura, respiración y frecuencia cardíaca.
Cuando un bebé se duerme rápidamente al ser porteado, no está haciendo trampa: está accediendo a un entorno que lo calma y lo regula. Un espacio ideal para descansar profundamente.
¿Cuánto tiempo puede dormir un bebé en un portabebé?
Esta es una pregunta frecuente que puede interpretarse de dos maneras. Respondemos ambas:
1. ¿Cuántas horas al día puede dormir porteado?
No hay un tope máximo diario, siempre que se cumplan las condiciones de seguridad y ergonomía. Es decir:
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Que el portabebé mantenga la vía aérea libre y visible.
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Que respete la posición fisiológica del bebé (posición ranita, espalda en C, buena sujeción de cabeza).
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Que el adulto esté cómodo, alerta y atento al bienestar del bebé.
Especialmente en los primeros meses, es común que los bebés duerman muchas horas en porteo. Y eso está bien. No les hace daño, no impide el desarrollo, y no genera una "dependencia mala".
2. ¿Hasta qué edad puede dormir porteado?
Algunos niños siguen durmiendo porteados hasta los 2 o 3 años, especialmente en siestas, viajes o momentos puntuales. Otros, en cambio, comienzan a preferir otras formas de descanso: la cama, el coche, o el pecho.
El porteo no limita el aprendizaje de nuevas formas de dormir. Al contrario, cuando un bebé ha sido acompañado respetuosamente en su sueño, tiene mejores herramientas emocionales y fisiológicas para regularse en el futuro.
¿Y si mi bebé no se duerme en el porteo?
También puede pasar. No todos los bebés reaccionan igual. Algunos necesitan más movimiento, otros menos. Algunos necesitan más tiempo para adaptarse. Y también es válido que no todos los cuidadores disfruten del porteo de la misma forma.
Lo importante es no comparar, no forzar, y encontrar lo que funcione para cada familia.
¿El porteo genera “sueño chatarra”?
¡No! Al contrario. Aunque a veces se escucha esta frase, los estudios lo desmienten. El sueño en contacto con el cuerpo del adulto:
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Favorece la fase REM, que es clave para el aprendizaje, la memoria y el procesamiento emocional.
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Regula el sistema nervioso.
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Aumenta la oxitocina y disminuye el cortisol (hormona del estrés).
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Fortalece el vínculo y el apego seguro.
En resumen: el porteo promueve un sueño más profundo y reparador.
Lo que dice la ciencia sobre el porteo y el sueño infantil
Numerosos estudios científicos han demostrado que:
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El contacto estrecho reduce el estrés y mejora la calidad del sueño.
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El porteo regula el ritmo sueño-vigilia en los primeros meses.
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Dormir acompañado favorece el desarrollo emocional y la autorregulación.
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El apego seguro que se construye en estos momentos de cercanía influye positivamente en la salud mental futura del niño.
Dormir porteado no es una “manía”. Es una forma amorosa de criar
Dormir porteado no es un mal hábito, ni algo que vaya a dificultar el sueño en el futuro.
Es una forma de acompañar un proceso natural con respeto, empatía y presencia.
Porque lo que hoy parece una “dependencia”, en realidad es la base de una autonomía segura y emocionalmente nutrida.
¿Has vivido el porteo como una forma de ayudar a tu bebé a dormir mejor?
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