Hace unos días, durante una asesoría, una mamá me hizo una pregunta que probablemente muchas familias también se han hecho.
¿La mochila es solo para hacerlo dormir o también puedo usarla cuando está despierto?
Me encantó la pregunta.
Y mi respuesta fue muy simple.
Piensa en el porteo como si llevaras a tu bebé en brazos.
Porque, en el fondo, eso es.
Entonces...
¿Cuándo tomamos a un bebé en brazos?
No existe una hora específica.
No esperamos que tenga sueño.
No miramos el reloj.
Simplemente lo hacemos cuando sentimos que tiene sentido.
Cuando necesita contacto.
Cuando nosotros necesitamos tener las manos un poco más libres.
Cuando queremos salir a caminar.
Cuando buscamos estar cerca.
Con el porteo pasa exactamente lo mismo.
Después de esa asesoría quise hacer la misma pregunta en las historias de Bien Porteado.
¿Cuándo portean ustedes?
Y las respuestas fueron maravillosas.
Porque ninguna hablaba de una técnica.
Hablaban de la vida.
Había mamás que respondieron:
"Para dormir." "Para cocinar." "Para pasear al perro." "Para cuidar al hermano mayor." "Para ir al supermercado." "Para viajar." "Para ir al baño."
Y una respuesta me emocionó especialmente: "Lo usé para acompañarme a un funeral."
Porque ese día necesitaba tener a su bebé cerquita.
Al leerlas entendí algo.
Cada familia termina encontrando sus propios momentos para portear.
No porque alguien se los enseñó.
Sino porque el porteo empieza a formar parte de su rutina.
De su historia.
De su forma de criar.
Muchas personas asocian el porteo únicamente con el sueño.
Y sí.
Es una herramienta maravillosa para acompañar el descanso.
Pero no nació solamente para eso.
También permite que el bebé observe el mundo desde un lugar seguro.
Que participe de la vida cotidiana.
Que esté presente mientras caminamos, conversamos o simplemente hacemos las cosas de todos los días.
Y, por supuesto, también existen momentos en que el bebé querrá estar en el suelo.
Explorar.
Gatear.
Jugar.
Moverse libremente.
Una cosa no reemplaza a la otra.
Se complementan.
Quizás esa sea una de las cosas más bonitas del porteo.
No sigue un horario.
No existe una cantidad "correcta" de minutos al día.
No hay una respuesta única.
Sigue la vida.
Y como cada familia vive una vida distinta...
Cada familia termina porteando de una manera distinta.

